viernes, 9 de diciembre de 2011

conformista o gilipollas; seguro o dependiente.

No me creo que no las tengas. Están en todas partes, en cada decisión. Es prácticamente imposible que puedas controlar mil pareceres a la vez, no te conoces, ni te has parado a pensar un segundo. No me digas que no te gusta que te miren, no me lo digas porque no me lo creo, que te digan barbaridades, que te griten. No me digas que siempre miras hacia delante, y que no sabes reconocer un error. No me digas que estas segura de ti misma, que no tienes las orejas demasiado grandes o demasiado pequeñas. No me digas que en cada paso que das derrochas firmeza y confianza, porque tú, la primera, sabes que no es así. En ti esta la capacidad de autosugestión, la de autosuficiencia; y nadie luchará por ti, ni si quiera tu propia conciencia. Somos humanos, con todo lo que ello implica, y no somos más que nosotros mismos. Cada parte de tu cuerpo se desloma para llegar a un estado de fortuna, pero aun así, no sabes si lo que buscas es eso. O si no, no entiendo tanta cabecita loca. Realmente lo que me molesta es que la gente sea tan dependiente. En realidad no son mas que inseguros disfrazados que creen haber descubierto América. 
Niño, te diré una cosa, vive por ti y por los demás, guardando el equilibrio contigo mismo.

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