lunes, 14 de noviembre de 2011
ayer que no era hoy
Echo de menos ser pequeña. Echo de menos tener once años y poder llorar a gusto delante de mi madre sin pensar en la repercusión que lo que yo diga o haga pueda tener en un futuro. Echo de menos la carencia de tecnologías, estar una tarde jugando con alguna amiga a las cartas o corriendo por ahí sin esforzarme en esquivar preocupaciones. Echo de menos ser pequeña, cerrar los ojos y ver cómo los demás me apartan a un lado para que la vida no me dañe. Ahora, cuando algo va a hacerme daño, nadie me aparta, ni siquiera yo misma puedo echar a correr. Ahora tengo que enfrentarme. Y es un rollo tener que estar constantemente buscando las fuerzas dentro de mí para poder aguantar un poco más, sólo un poco. Echo de menos que mis decisiones no tengan importancia y que mi mayor error sea romper el jarrón que alguien compró en Japón, y mi mayor problema inventarme una buena excusa para que no me castiguen sin juguetes. Echo de menos los castigos de antes, de cuando era pequeña. Echo de menos ver con inocencia, sin preguntas que vayan más allá de "¿Por qué ese hombre duerme con un cartón? ¿Por qué no va a dormir a casa, mamá?" Echo de menos la vida fácil, la vida en la que no entendía ni de calorías ni de corazones rotos. Echo de menos pedir un abrazo. Cuando eres grande ya no es tan fácil ir por ahí reclamando cariño. Da como apuro, vergüenza, qué se yo. Echo de menos la ingenuidad, el no entender qué está pasando, el poder decir "me da igual" con la tranquilidad de que alguien decidirá por ti y lo hará bien. Echo de menos ver una película y creer que de mayor podré ser una princesa, o escuchar que alguien puso una bomba en no sé muy bien donde y creer que eso no pasará de la caja cuadrada que tengo en frente de mis ojos cada mañana. Echo de menos el sabor del colacao sin prisas, la sensación de salvada que un juego tan simple como el escondite me proporcionaba, el asomarme al balcón y cerrar los ojos creyendo que podía situarme en otra dimensión, el escribir una canción y pensar que yo podía ser cantante, escritora, cualquier cosa. Echo de menos, en definitiva, ser una cria.
domingo, 13 de noviembre de 2011
mientras haya una oportunidad, merece la pena intentarlo...
La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger, a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo... la improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la ética; que David ganara a Goliat era improbable, pero sucedió; un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió, que los barón rojo volvieran a tocar juntos era improbable, pero también sucedió; Nadal desbancando del número uno a Federer; una periodista convertida en princesa; el 12-1 contra Malta; el amor, las relaciones, los sentimientos, no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables… porque lo improbable es, por definición, probable; lo que es casi seguro que no pase, es que puede pasar, y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo…
He vagado sin rumbo alguno por la ciudad, he estado horas y horas mirando las estrellas. He hecho cosas por impulso. Me he decepcionado con personas que nunca me había pensado decepcionar , pero también he decepcionado a otras. He dado abrazos para proteger a alguien del mundo. Me he reído cuando no podía , he hecho amigos eternos , he amado y he sido amada, pero también he sido rechazada, he sido amada y no he amado. He gritado y saltado de felicidad, he hecho juras eternas , me he caído muchas veces. He llorado escuchando alguna canción , viendo fotos , he llamado a alguien solo para escuchar su voz , me he enamorado de alguna sonrisa. He actuado por despecho, he visto alguna pelicula cientos de veces, y nunca me canso, porque si, porque me gusta, porque soy asi...
La vida es corta: Rompe las reglas, perdona rápido,besa lentamente, ama verdaderamente. Equivócate. Cambia. Intenta. Falla. Reinvéntate. Manda todo a la mierda y empieza de nuevo cada vez que sea necesario. De veras, no pasa nada. Besa. Deja que te rompan el corazón. Enamórate, equivócate y vuelve a levantarte. Quizás hay un amor verdadero. Quizás no. Pero mientras lo encuentras, lo bailado no te lo quita nadie. Perdona. Olvida. Deja ir. Decide quién es imprescindible. No te precipites. Vive cada segundo, cada día, cada instante como si fuera el último. Juega como si no tuvieras nada que perder...y nunca te arrepientas de nada que te haya hecho sonreír
viernes, 11 de noviembre de 2011
ALBERTO :D
Hoy por él, que es una de las personas que no me arrepiento nada de haber conocido, porque cumple sus 19!
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